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Terra
La Coctelera

Bienvenidos

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Elaborado por
Héctor Dunn

Lugar: Ciudad Guayana, Venezuela

Mi otro blog: http://www.lacoctelera.com/hodunn
e-mail: hodunn@gmail.com

Saludos calurosamente venezolanos a todos los visitantes de este blog, hecho con cariño para que lo disfruten y aprecien mi tierra.

NOTA: al fondo del blog hay un músico, si quieres deterner la cortina musical, ve hasta allá, negocia con él, y si te lo permite, hazle click en el control... o sólo espera que termine en unos tres minutos.

Canción: El Gabán

Género: Joropo (folklore venezolano)

Interpretan:
Ensamble El Cuarteto
Orfeón de la Universidad Central de Venezuela

Herencia

En el norte de América del Sur, en una región compartida por Colombia y Venezuela, fluye el gran río Orinoco. A lo largo de la costa norte del Orinoco, hay una vasta extensión de tierra de pastos llamada Los Llanos. Su amplitud sin restricciones y la belleza salvaje de Los Llanos han sido un imán para los seres humanos por miles de años, comenzando por los indígenas nativos y después los conquistadores españoles, quienes introdujeron los caballos y el ganado. Una singular y rica cultura de vaqueros emergió, cuya música ha permanecido como uno de los tesoros menos conocidos de América Latina. Los llaneros son de Los Llanos y ésta es su música.

Disfruten esta introducción; luego, acompañados de pocas palabras y más imágenes y sonido, les daré algunos detalles sobre la música venezolana y su evolución.
Ésta es una muestra de este baile que une a venezolanos y colombianos: el joropo. Alguna vez conocido como Xarop o Jarabe, e introducido por los españoles en el siglo XVI en forma fandangos y tanguillos, se fue modificando y adaptando a los modos y reciedumbre del llanero.

La danza, acompañada musicalmente con arpa, cuatro y maracas, más que un cortejo, es una propuesta y una conquista; el hombre lleva el mando, es el espectáculo, y se luce con vueltas, cadereos y zapateos; la mujer se deja llevar y al mismo tiempo esquiva las artimañas del galán, quien busca robarle un beso o lograr mayor cercanía corporal. Tiene su elegancia y su garbo, tambien picardía e ingenuidad; una derivación de la cultura europea en una fiesta campesina criolla.
Uno de los ritmos más antiguos del joropo venezolano es el pajarillo. En este video, vemos a los jóvenes del grupo Quattro interpretando un pajarillo al estilo del seis por derecho o joropo guayanés, porque tocan la bandola en lugar del arpa y el cuatro es ejecutado con un recio y trancao rasgapunteo.
Otro ritmo antiguo, de alta alcurnia y buen gusto en el joropo venezolano es el quitapesares. El joropo fue inicialmente interpretado con clavicordio y laúd, del cual se fueron construyendo adaptaciones como la bandola y el cuatro. En esta oportunidad, el quitapesares es tocado en un solo de piano con un divertimento, donde se intercalan la música vernácula y piezas clásicas. No es para mí difícil imaginar estos sonidos como un repiquetear de tacones, mientras toda la gente que baila logra reproducir al unísino en el suelo lo que tocan lo músicos con sus instrumentos.
Se unen los talentos de Huáscar Barradas y Andreína Gutiérrez. La música y el baile de Venezuela evolucionan pero tocan nuevamente sus raíces. Una bulería, una seguirilla, un tablao, propios del flamenco de España, se mimetizan y dan paso a un pajarillo. Las sevillanas se entremezclan con el joropo, y la altivez de la danza andaluza gesta la arrogancia de la venezolana.

Guayana: Universo de diversidad musical

Tenía mucho tiempo queriendo compartir la música de mi país (Venezuela) y de mi región (Guayana). Encontré el modo de hacerlo, y ahora voy a aprovecharlo. Si gustan, lean; pero no dejen de hacer click en los nombres de las canciones.

CALIPSO DE EL CALLAO

GUAYANA ES (Género: Calipso / Interpreta: La Negra Isidora)

Guayana es, Guayana es,
Guayana es, Guayana es
rica en oro, hierro y mujer
ven a mi Guayana
y verás lo que ya yo sé

Orinoco al norte, Brasil por el sur,
Esequibo al este, Colombia al oeste,
ése es el cuadrante de nuestra Guayana
y toda esa tierra, toda esa tierra es venezolana

El Callao, mi tierra, suelo rico en oro
con sus cuantas minas, que son un tesoro
tiene un rio Yuruari, rico en aluvión
y si usted lo duda, pues venga a él y ponga atención

EST-CE QUE TU VAS FAIRE L'AMOUR? (Género: Calipso / Interpreta: The Same People)

HAPPY MAN (Género: Calipso / Interpreta: The Same People)

EL CAURA (Género: Calipso Guasa/ Interpreta: Serenata Guayanesa)

Música traída por gente de las Antillas entre el siglo XIX tardío y principios del XX, época de la fiebre de oro que hubo en la zona guayanesa de El Callao, y que hoy sigue siendo eje de la vida económica y cultural de estos pueblos. El calipso ya es un ritmo autóctono, que mezcla voces hispanas, inglesas y galas en algo que llamamos Patuá (Patoix). Identifica a Guayana, especialmente durante los días de Carnaval, previos al Miércoles de Ceniza, inicio de la Cuaresma. Se hace una gran fiesta de 4 días, con comparsas donde diablos enmascarados, mineros, "madamas", garotas y los "medio-o-pinto" bailan por las calles.

Los mediopinto son hombres que se embadurnan el cuerpo con alquitrán, y completamente ennegrecidos corrían por todo el pueblo acoquinando multitudes, con la amenaza de ensuciar a la gente si no se apartaba del camino de las comparsas, o les decían "medio o pinto". Sin embargo, ahora la gente que va al carnaval en El Callao los busca y les pide que los ensucie, y ellos cambiaron su frase por "give me dollar", pero siguen siendo los mediopinto.

SEIS POR DERECHO
EL JOROPO GUAYANÉS

GOTAS DEL ARO (Género: Tonada + Pajarillo + Rasgapunteo / Interpreta: Ismael Querales)

ORINOQEANDO (Género: Pajarillo + Rasgapunteo / Interpreta: Cheo Hurtado)

Esto es JOROPO (antiguamente: Xarop) música recia y altanera por excelencia, herencia española y arábiga que compartimos entre Venezuela y Colombia, a lo largo y ancho de la cuenca del Orinoco. Música de gente del campo, de la faena agropecuaria. Fue introducido en la época de la colonia en forma de FANDANGO, y se tocaba con clavicordio. Ahora los instrumentos tradicionales son el arpa, el cuatro y las maracas; últimamente se han integrado el bajo, la flauta, el violín, la viola y el chelo, en versiones sofisticadas.

Existen en Venezuela cuatro clases de Joropo: llanero, mirandino, oriental y guayanés (denominado Seis Guayanés y, en algunos casos, Seis Por Derecho). El joropo de Guayana, uno de los más recios, mezcla acordes llaneros y orientales, pero el lugar del arpa es ocupado por la bandola guayanesa (instrumento de cuerdas de metal).

Por otra parte, el Joropo venezolano presenta una extensa gama de variantes dentro de las cuatro clases nombradas. El más enriquecido ha sido el llanero, que cuenta con la quirpa, el zumba que zumba, la marisela, la chipola, la tonada, el pasaje, el contrapunteo, el pajarillo (mi preferido), etc. Y hablando justamente de variantes, el siglo XX aportó una de mis favoritas, el RASGAPUNTEO, técnica para tocar el cuatro creada por el maestro Hernán Gamboa, y cultivada por los también maestros Proto López, Cheo Hurtado e Ismael Querales.

Aquí les dejo otras piezas para su disfrute...

EL GABÁN Y LA GABANA (Género: Joropo / Interpreta: Joel Hernández)

SEIS GUAYANÉS (Género: Joropo / Interpreta: Serenata Guayanesa)

SAN RAFAEL GUAYANÉS (Género: Joropo San Rafael/ Interpreta: Serenata Guayanesa)

PIEZAS DE JOROPO LLANERO

LA QUIRPA (Género: Joropo Quirpa/ Interpreta: Reynaldo Armas / Autor: Reynaldo Armas)

PAJARITO EN SOL (Género: Joropo Pajarillo/ Interpreta: Cecilia Todd / Autor Henry Martínez)

PAJARILLO (Género: Joropo Tonada + Copla + Pajarillo/ Interpreta: Luis Silva / Autor: Simón Díaz)

Antonio Lauro: Música guayanesa de clase mundial

Una visión histórica particular

Conversando con gente experta en la historia de Guayana, entendí que por qué tantas veces he sentido que Venezuela está al norte del río Orinoco, y por qué hay personas que al conocer esta región piensan que esto es como otro país.
La historia que nos enseñan, encarrilada (en el buen sentido) para formar una identidad nacional, suele obviar aspectos o periodos que denotan una existencia tangente, paralela, a la realidad del resto de Venezuela. Casi siempre se hace referencia a Guayana para hablar del Congreso de Angostura, donde Simón Bolívar decretó la creación de la Gran Colombia; así mismo, se habla de cómo Manuel Carlos Piar ganó la Batalla de San Félix contra los ingleses, lo cual permitió expulsarlos del territorio guayanés y recuperar estas tierras para Venezuela. Luego, Bolívar lo mandó a fusilar por "traición a la patria"... era su mejor amigo, y empezaba a hacerle sombra... hasta el momento no había perdido una batalla, fracaso que ya Bolívar había saboreado.

Sin embargo, cuando los gobernadores de las provincias de la Capitanía General de Venezuela y nuestros próceres firmaron el Acta de Independencia que nos desvinculaba del corona española en lo político y lo económico, la Provincia de Guayana NO estuvo allí, lo cual nunca la excluyó ni de la independencia de España ni de la pertenencia a Venezuela.

Lo que nuestros maestros nos muestran de Guayana llega hasta aquí, y como si se tratara de la omisión que hacen los Evangelios en lo relacionado a la niñez y adolescencia de Cristo, hay una gran vacío informativo acerca de qué pasó en Guayana en los tiempos de la separación de la Gran Colombia, la Federación, el caudillismo, la abolición de la esclavitud, el boom petrolero... muy poco sabemos de Guayana hasta que en la segunda mitad del siglo XX aparece el proyecto de Ciudad Guayana como alternativa económica y energética no petrolera para el país.

El Orinoco hace dos Venezuelas

Una inquietud muy personal me ha llevado a querer saber qué pasó en ese tiempo misterioso, paseo por los pueblos, observo la arquitectura, me pregunto quiénes llegarían primero y cómo, qué los traería hasta aquí, y qué pasaría allí mientras al otro lado del Orinoco los demás venezolanos luchaban y se mataban por instaurar algún orden político, del tipo que fuera... esta realidad no ha cambiado mucho... no es extraño que la gente de aquí exprese cosas como "los problemas de Caracas". Ellos dan hasta la vida por defender los ideales nacionales y nosotros seguimos trabajando como si nada pasara, manteniéndonos incólumes para no alterar los beneficios de la paz, la tranquilidad y la prosperidad.

Lo cierto es que, aunque esta actitud regional me parece deplorable, también hay que hacerle honor a quien honor merece. Guayana siempre ha sido el remanso de paz estratégico para Venezuela. En la segunda mitad del siglo XIX, en tiempos de la Federación, mientras al norte había guerras civiles, los canarios llegaban a Guayana y criaban miles de cabezas de ganado, los alemanes y franceses establecían casas comerciales y fábricas, los antillanos, europeos y norteamericanos abrían minas de oro y diamantes, y mientras la flota inglesa bloqueaba las costas de Venezuela para forzar el pago de una deuda, Ciudad Bolívar mantenía su puerto activo gracias a su salida directa al Atlántico a través del río Orinoco y su contacto directo con la isla de Trinidad. Guayana siempre ha sido factor clave para mantener activo el aparato productivo del país en tiempos de crisis; se dice que aquí está el futuro, pero para mí, aquí está el siempre.

Arte de metrópoli en la Orinoquia provinciana

Y en medio de esta disertación histórica, me pongo a pensar y me cuesta comprender que en mi tierra, aparentemente tan aislada, adentrada en el continente, en épocas cuando las comunicaciones eran tan lentas, haya habido gente tan globalizada. No logro conciliar que convivan en un mismo espacio el provincianismo y lo cosmopolita. Sobre todo en lo artístico. Me quedo admirado de los grandes talentos de clase mundial que han nacido aquí y se hayan proyectado universalmente. En la pintura y la escultura contemporánea, cito a Alejandro Otero y Jesús Soto (creador del arte cinético); no podía creer que al llegar a París me iba a encontrar en un espacio público una obra de arte de mi paisano.

Gente que vivió en la paz y tranquilidad de la guerra, la dictadura y el caudillismo en Venezuela, la que se libraba al otro lado del río. Quienes pudieron dedicarse a cultivar las artes, tomados de las manos de maestros europeos que se adueñaron del corazón de estas tierras cálidas.

Entre otros grandes virtuosos, quien más me asombra es Antonio Lauro. El mejor compositor de guitarra que haya tenido la historia de la humanidad. Tengo entendido, y corríjanme si no es así, que sus piezas musicales constituyen tránsito obligado para quienes aprenden a ejecutar este instrumento, y que están presentes en la mayoría de los manuales. En mi opinión personal, que no sé tocar absolutamente nada, pero soy un apreciador empedernido de melodías, las composiciones de Antonio Lauro me parecen complejas, sofisticadas, elegantes, mesuradas, sublimes...

Lo imagino en una de esas casas mantuanas de las empinadas calles de Ciudad Bolívar, con sus ventanas abiertas hacia el Orinoco y con vista a Venezuela, del otro lado, bajo el sol brillante, el clima tórrido, la brisa cálida y las inmensas piedras negras que afloran del subsuelo, con calles empedradas un tanto solitarias, mientras el comercio bulle abajo en los balcones y terrazas del Paseo Orinoco.

Si no se cansaron de leer hasta aquí, los invito a escuchar las piezas que vienen adjuntas (hagan click en los títulos de las canciones), y díganme si comparten o no lo que pienso. Saludos y gracias por estar (hasta aquí) conmigo.

ANGOSTURA (Autor: Antonio Lauro / Interpreta: Cheo Hurtado)

VIAJERA DEL RÍO (Autor: Manuel Yánez / Interpreta: El Cuarteto)

NATALIA (Autor: Antonio Lauro/ Interpreta: Cheo Hurtado)

SEIS POR DERECHO (Autor: Antonio Lauro/ Interpreta: John Williams)